Hojas al sol: Cuentos humanos. 1.




      La lluvia toca las piedras
Por Ann Suou D.




Suspiró melancólica. Hace tiempo que no entraba a esa habitación. Hoy despertó con el coraje de hacerlo. Por fin. Tragó con fuerza y abrió la puerta. Un elegante olor a lluvia invadió sus fosas nasales. Un recuerdo golpeó su visión, pero no retrocedió. Avanzó.



La habitación era de color celeste cielo, estantes blancos llenos de libros de colecciones antiguas y figuras de porcelana desteñidas. El escritorio estaba frente a una ventana que se abría de par en par y era cubierta por un delgado visillo beige. A un costado se encontraba el asiento de madera vieja, su favorito.

Apretó la mandíbula y ahogó el llanto en su pecho. Al avanzar tocó los estantes, y los lomos de los libros. Llegó hasta el escritorio, abrió una cajonera y agarró el bloc de hojas, arrastró el asiento y se sentó. Sacó la lapicera del portalápiz. Miró la hoja en blanco y pensó en qué escribir. Sin embargo, nada llegó a su mente.

Cinco minutos. Pestaño más de lo normal. Abrió la ventana y el suave viento entró. Olor a lluvia. Miró el patio y sonrió. Tomó asiento y escribió:

«Hola.
Hace mucho que no te escribo. No sé que decir. No sé por dónde empezar. No sé que es lo que estoy haciendo aquí. No sé… No sé. Me gusta esas dos palabras, ayudan a excusarse. Me gusta tomar excusas y huir.
Quiero verte. Quiero escucharte, sin embargo, se que no va a ocurrir. Sé que ya no tenemos relación alguna. Sé que mis palabras nunca te llegaran. Sé eso y mucho más.
Quiero volver a escribir. A mandarte cartas, pero estás nunca te llegarán. Está será una carta más…
Te extraño...
No sé qué más escribir. Ya no volveré. No, no lo haré. Me iré lejos. Sí, me voy. ¿Nos volveremos a encontrar?
Adiós.
Nos vemos…»

Dejó la lapicera a un costado y dobló la hoja. Guardó todo en su lugar y buscó su libro favorito de la habitación. Allí guardó la carta. Dejó toda la habitación y se fue.
No volvería. Todo era pasado.
La lluvia calló y se echó a llorar. El pasado no volvería. Y su excusa volvió a crecer.






Comentarios

Entradas populares de este blog

Comentario: Nada menos que todo un hombre por Miguel de Unamuno