domingo, 16 de diciembre de 2012

Relato: Anarquía



Hola. Espero que estén muy bien. Hoy les traigo un relato un tanto antiguo. «Anarquía», fue escrito en el primer semestre del presente año, es una historia extraña y corta; lamento lo corta que es, pero es lo que es. ¡ Disfrútenlo!






Ficha:

Nombre: Anarquía.
Autor: Ann Suou D.
Clasificación: todo público.
Género: suspenso.
Estado: terminado.
Descarga: próximamente.
Pueden leerla en: aquí (debajo), Fictopia.
Resumen:

Un joven intenta ponerse a salvo, mientras su universidad es atacada por alguien que solo dispara a diestra y siniestra. Sin importar sí mata o no, él solo quiere salir del lugar, pero a medida que corre se da cuenta de la verdad, ¿quién es realmente el asesino?

Comentario de la autora:

«Anarquía», es un relato que escribí en el primer semestre del año, la razón: quería probar el suspenso y la idea de la historia no me dejaba en paz. La verdad, la historia iba a ser más larga, pero por razones que desconozco fue esas pocas hojas, pero aunque fueron pocas hojas, quedé satisfecha con el desarrollo. Así que espero en un futuro poder escribir más historias de suspenso, me gusta el género y aunque ya tengo más historias para escribir, no puedo, estoy ocupada con otras historias, pero de a poco las iré terminado.
Ahora sin más a leer.






                             Anarquía
Por Ann Suou.

«¿Puedes oír los gritos? ¿El llanto? ¿La gente correr? Espero que sí puedas, porque yo, yo los escucho retumbando en mi oído izquierdo y zumbando en el derecho…
Corro, grito y salto los escalones. Me dirijo hacia abajo. Salto de dos en dos gritando, llamando y a la vez riendo, intentado dilucidar todo este alboroto, porque la verdad es que no lo entiendo. No lo comprendo, pero quizás es que no quiero pensar en la forma de entenderlo, eso debe ser…
Doblé por el pasillo del aula este del edificio. Hay mucha gente que huye, qué grita. Sé escucha como uno a uno van cayendo entre lamentos de otros y risas de alguien que no logro identificar.
Sigo a la multitud. Estoy desesperado, quiero ir al primer piso y salir de éste lugar. Quiero llegar a casa, darme un baño y llorar, ¿por qué llorar? No sé por qué, pero simplemente quiero hacerlo y luego dormir por horas, y sí fuera posible por varios días, semanas o incluso meses…Años.
—¡No, por favor! —Escuché un grito delicado y me giré para ver a la mujer que se desplomaba frente a mí. Me dio miedo, mucho miedo de ser yo el siguiente en caer.
Nunca en mi vida vi tantos cadáveres y los videojuegos o películas no cuentan, digo esto es la vida real, no es ficción.
Tiemblo y sudo a chorros. Mi corazón está latiendo fuertemente, con desesperación. Me intento tranquilizar, calmarme.
¡Oh! Cuando me tranquilice en casa, podría subir alguna noticia sobre lo que está ocurriendo en mi facultad y ver sí logro subir las visitas de mi blog, a veces creó que nadie lo lee, aunque tengo un montón de mensajes raros, pero quiero que más y más personas lean mis pensamientos. Sé que estoy en lo correcto. Yo no estoy equivocado, el mundo sí, el mundo se equivoca…todos se equivocan y no hacen nada para cambiar. Quiero que este país sea mejor…Quiero que mis hermanos y yo nos levantemos y luchemos por un futuro mejor, dónde no haya diferencias sociales, discriminación de ningún tipo y que todos nos podamos ayudar…Quiero que todos sean felices, lo quiero…
Me sorprendo y me sacudo con exageración, otro cuerpo cae a mi costado y luego otro y otro. Algo anda mal, hay demasiados cuerpos en el piso, pero no me puedo detener, debo salir de aquí y resguardar mi vida. No quiero morir.
La puerta se ve a la distancia, estoy saliendo junto a los demás y oigo un montón de voces y chillidos lastimeros, aterrados y eufóricos, hasta enojados…muy enojados y autoritaritas.
—¡Deja esa arma! —Grita alguien frente a mí. Lo observo y me acerco. Creó qué él que buscan está tras de mí. No quiero morir, así que me acerco más al oficial.
—¡He dicho deja esa arma! —Corro a su lado para evitar que quién sea qué esté detrás de mí sea capturado.
—¡Fuego! —Una voz autoritaria y cómo de Steven Seagal grita desde algún lado y siento que mi cuerpo es perforado por montones de balines, no, me equivoco; son balas que entran en mi cuerpo y algunas de ellas salen. Y siento dolor, mucho dolor y no entiendo porque me atacan sí el culpable está detrás de mí…
¡Ah! Lo comprendo, yo fui…»




—Oh, que desgraciado. ¿Por qué habrá matado a toda esa gente?
—No entiendo a estos tipos, se creen poderosos sólo porque tienen un arma en sus manos y deciden matar por un no sé qué. Y lo peor de todo, es el montón de familias desechas que quedan. ¿Cuántos muertos fueron?
—Mmm…escuché que el total fueron ochenta y cuatro personas, entre ellos más de la mitad de sus amigos…
—Los chicos de hoy en día no saben nada de nada…
—Es una pena que el tipo se haya abalanzado hacia ti con el arma apuntándote, sino estaría ahora arrestado y en espera de su juicio…
—¿Qué estupideces dices? ¡Un tipo así merece la muerte y más cosas…nadie tiene el derecho de quitarte la vida a menos que uno mismo lo decida!
—Pero…
—Nada de peros, es hora que comencemos a investigar el por qué asesino a tantos.
—Escuché que era un alumno ejemplar. Tenía un montón de amigos, le iba bien en los estudios y que era feliz.
—¿Estás seguro? Entonces, ¿por qué mató a tantas personas?
—Quizás nunca lo sabremos.
—Deja de decir tonteras, ponte a trabajar. Tenemos que descubrir el por qué, después de todo, debe haber una razón.
Las sirenas se escucharon desde lo lejos marcando el medio día y los oficiales comenzaron con los peritajes. Hoy sería un largo día.











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