domingo, 11 de noviembre de 2012

Cuento: Re-construcción de la esposa.


Hola, linda gente. Hoy (de madrugada) les subo una nueva historia para «Historias de Terror y locura». Una historia un poco oscura y con una trama de fondo. Es algo corta, pero de igual forma, denle un poco de su tiempo para leerla.

Bueno sin más a leer.







Re-construcción de la esposa.

Por Ann Suou D.


—¡Oh! —Gritó. Levantó sus manos al cielo y una carcajada desde el interior de su estómago surgió, como una voz nauseabunda y terrorífica. La carcajada se extendió por toda la habitación. Por fin había sido capaz de recomponer a su esposa, ahora sería perfecta, como siempre debió haber sido. Ahora su esposa era hermosa, su rostro redondo y proporcionado, sus labios carnosos y rojos naturales, sus ojos grandes y enmarcados con suaves tonos grises y sus pupilas, de un hermoso color carmín; su figura de noventa, sesenta, noventa; de piel blanca como la leche, de largas piernas, de dedos delgados y finos…Oh, verdad, su cabello rizado y de color cielo eléctrico…Qué maravillosa esposa era la de ahora.
Sus manos tocaron su estómago para detener la risa que florecía dentro de la carne. Estaba contento, muy feliz de poder haber arreglado a su esposa.
—¿Amor, qué sucede? —Una voz femenina, suave y dulce, habló desde la camilla de cirugía.
—Nada, cariño…Nada —Caminó hasta ponerse frente a la mujer y capturó sus labios. Qué bien sabía su mujer, a frutillas y miel.
Todo su esfuerzo había valido la pena, las altas horas en vela para aprender medicina y la ingenuidad de su anterior esposa, habían logrado el resultado que estaba frente a él. Qué maravillosa era la ciencia…
—¿A-mor? —Pronunció frunciendo los labios —, ¿me quieres?
—¡Te amo! ¡Te amo! ¡Te amo! —Saltó en el lugar. Sin duda alguna está esposa era mejor que la anterior, y si tuviera que volver a construir una mejor esposa, lo haría, una y mil veces, hasta encontrar a la perfecta; después de todo debía de exterminar a su actual pareja si no resultaba con lo estimado y con sus restos armaría a la siguiente, y así sucesivamente hasta tener a la perfecta. Era tan inteligente, tanto…Tanto.







Tanto historia como imagen son mías.

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