viernes, 20 de abril de 2012

Mini-novela: Olvidé haberte pérdido;capítulo VIII


 Capítulo 8.



 

Capítulo VIII

Unos brazos rodearon su cuerpo y al darse vuelta, encontró una sonrisa esplendida que demostraba demasiadas cosas, pero para él eran demasiado confundidas para saber de que se trataba:
—Hola. Abuelo
—¿Cómo estás niño?
—Bien, como siempre.
Su abuelo se mudo seis mese después, ya que su esposa había muerto de una larga y abrumadora enfermedad. Alexander, tenía en ese entonces once años, era un niño demasiado inocente, todo creía que era bueno, que no existía maldad alguna en el mundo y sólo se guiaba por una intuición no desarrollada que había descubierto, hace sólo unas semanas.
            Todo marchaba a la perfección, su vida giraba entorno a sus padres, su abuelo y  a sus amigos.








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