miércoles, 28 de marzo de 2012





Nota: Historia ChicoxChico / hombre con hombre; sí no estás de acuerdo con éste tipo de relación no lo leas. ¡Estás advetid@!



Mi deseo… eres tú
Autor: Suou



 


“En este mundo,
Un hada busca su otra mitad,
Bajo un cielo gris, lo encontró.
Y el mundo de él, la alejo.”


Capítulo II “Trastorno de sueño. Lo irremediable”







  
—¡¡¡¡AHHH!!!!— gritó, despertando de un salto en su cama. Sudaba, su piel estaba caliente, sus mejillas coloradas y su garganta seca. Había sido un sueño, sólo un sueño…pero había sido tan real. ¿Qué sucedía? Había estado soñando lo mismo durante días y hoy, justo hoy debían de llegar tan lejos. ¿Cómo podía ser eso? El Yuuri de sus sueños no existía, era ficticio. Nunca se atrevería hacerle algo cómo aquello, hablarle de esa manera. Yuuri era un debilucho y no pensaba dirigirle la palabra hasta qué se disculpará con su persona.
          Tomó las frazadas y las quitó. Debía de tomar un baño, su cuerpo lo necesitaba con urgencia. Se levantó de la cama.
          Cuando volviera a ver a ver a Yuuri le recriminaría por acosarlo en sueños y no hacerse cargo de nada en la vida real, ni siquiera aceptar su compromiso:
 — ¡Me las vas a pagar, debilucho!— salió enojado de su cuarto.
 —Buenos días, Wolfram. —Saludo su hermano mayor, agregando de pasó. — ¿Qué sucedió?
 —Buenos días, Conrad. Nada, sólo fue una pesadilla.
 —Mmm…— lo miro alejarse. Era su parecer o Wolfram lucia extremadamente atractivo en esos últimos días, más que cualquier otra temporada. No le tomó mucha importancia y siguió con su camino.
         Wolfram se dirigió al baño.  No entendía que tenía en la cara, todo el mundo lo miraba bobamente. Cómo si fuera alguna clase de…¡AH! No tenía palabra alguna para describir que era lo que tenía. Simplemente lo dejaría pasar; debía de ir a entrenar a sus soldados. Una larga mañana lo esperaba.
          Cuando se presento ante sus soldados, todos le quedaron observando un tanto raro. No le tomo importancia y habló:
 —Hoy nos dirigiremos al sur. Necesitamos entrenar más arduamente. No podemos quedarnos de vagos. — camino y se subió a su caballo, dándole suaves, pero efectivas patadas en el lomo. — ¡Hey!— salió a toda marcha del castillo.
 —Se han dado cuenta, ¿qué el capitán luce más atractivo? — menciono uno de sus soldados.
 —Sí. Hace unos días qué me di cuenta…
 — ¿Qué será?— los soldados comenzaron a pensar en la posible situación o hecho que podía revelar tan fantástico misterio.
 — ¡Qué hacen!—  gritó el joven capitán desde las puertas del castillo, lanzándoles una mirada molesta.
 —¡¡¡NADA!!!—gritaron al unísono, se subieron a sus respectivos caballos y partieron detrás de Wolfram.
  
***

         Había sido una pesadilla el regresar al salón, todas esas miradas curiosas que intentaban descifrar lo que le pasaba. No dijo nada y se sentó en su pupitre. El resto del día se quedo quieto, intentando poner atención en clases y no quedarse dormido.
          Llegó a casa abatido, su madre no se encontraba y eso lo agradecía, así podría dormir un poco. Imposible que el sueño apareciera “él” en sus sueños, a esas horas de la tarde. Subió a su cuarto y se desplomo en su cama. Debía de dormir, quería descansar y recuperarse.
          Cerró sus ojos y deseo soñar un buen sueño:
 —No entres en mis sueños Wolfram. — recito antes de dormirse.
          Apareció en un campo amplio. Si nunca hubiese llegado a Shin Makoku, creería que se encontraba en algún juego de RPG. Las altas montañas se elevaban a kilómetros de donde se encontraba; una larga y extensa franja de árboles se hallaban más adelante y luego un largo río que circulaba frente suyo, con agua clara y viva, con suaves tonalidades en azul y verde. Era un lugar hermoso.
—Bien, por lo menos no hay Wolfram. — dijo entre labios y comenzó a caminar.
          No es qué le molestara ver a Wolfram, sino qué cada vez que estaban solos ese “algo” dentro de él florecía y no lo podía detener y al final saltaba como un lobo sobre su presa.
          Bajo del montículo en el que se encontraba y siguió caminando. Parecía que si, era un buen sueño. Luego de caminar unos minutos, escucho unas voces y movido por la curiosidad, se acercó:
 —Ven, ajajá…apúrate…
 —Sí.
 —Cómo puedes ser tan lindo. ¡No coloques esa cara!
 — ¿Cuál?—su voz se perdía en un susurro inaudible.
          Se movió entre los árboles y observo de una posición que apenas se veía:
 — ¡No toques!
 — ¿Cómo qué no toque?
 — ¡No…ah!
          Se asustó un poco por lo que acababa de escuchar, así que decidió irse, pero la voz lo retuvo:
 —Vamos Wolfram, ¿Seguro qué no quieres?
 —Es qué… estamos aquí.
 —No te apenes…
 —Pero…— iba a reclamar, pero hubo silencio.
          ¿Qué era lo que acababa  de escuchar? ¿Wolfram estaba con alguien más?
          Se metió entre los árboles y matorrales buscando verificar sí se trataba de su “prometido”. Algo se movió en su pecho, una punzada de inseguridad cayó en su corazón.
          Sus orbes oscuras se sorprendieron al ver al rubio dentro del agua, siendo besado por otro hombre, quién sabe quién era. Pero en la forma en que lo abrazaba, la forma en que ambos se encontraban desnudos y la manera que ese sujeto capturaba con su boca con los labios de Wolfram.
          ¡Wolfram lo estaba engañando! ¡Cómo se atrevía!
 —Detente, alguien puede venir…
 — ¿Qué dices? Si te encanta sentirme…
 — ¡¿Qué?! No mientas…
 —Wolfram, te amo…— lo besaba rápidamente, sólo dándole toquecitos a la piel.
 —Yo también…— devolviéndole y profundizando el tacto.
          Yuuri estaba que explotaba. “Su” Wolfram, besando a otro. Frente a sus narices, eso no lo permitiría, primero bajo su cadáver; con pesadez y sin centrase en su propios sentidos salió de su escondite a recriminar a Wolfram. Le demostraría que nadie hace tonto a Yuuri Shibuya y menos a escondidas con un desconocido:
 — ¡WOLFRAM!— gritó al lugar donde estaba la pareja de amantes. — ¡¿Qué haces bañándote con otro?! ¡Me estás engañando! ¡Cómo te atreves!— botaba cualquier palabra que viniera a la boca. Su mente no razonaba y el único culpable de todo eso era aquel jovencito desnudo en el agua…
 — ¿Yuuri?— le llamó.
          El aludido iba a reclamar, cuando se detuvo a la pregunta dicha:
 —Claro que soy yo. ¿Quién crees qué era?
 — ¡Cállate! ¿Qué haces ahí?
 — ¿Eh?— no entendía lo que le habían dicho. No entendía y no es que fuera tonto, pero algo ilógico se encontraba en aquella situación. Sin proponérselo miro al tipo con quién se encontraba Wolfram y par su sorpresa era nada menos que… ¿él? Si, era él. Wow, eso era una situación incómoda. Él y Wolfram juntos en el agua, chapoteando en la melosería  y él viéndolos de lejos. Nunca le había ocurrido en la vida real, aunque debía de ponerse a pensar que esto no era la vida común y real, era un sueño. Un sueño. Ahora sí qué no volvería a dormir, no hasta que Wolfram lo dejara de acosar en sueños. ¿Cómo se atrevía a utilizarlo de esa manera?
— ¿Por qué no entras?— de pronto fue sacado de sus pensamientos, al oír qué su prometido le hablaba sensualmente. — ¿No te unes?— le sonreía con picardía.
 — ¿Eh, Wolfram?
 —Vamos Yuuri. No seas tímido. — Le decía el otro Yuuri, incitándolo a entrar. — ¿No quieres devorar a Wolfram, también?— tomaba el cuello del rubio y lo besaba con desesperación y ansiedad. Profundizaba su movimiento, haciendo que Wolfram lo jalará más cerca de él, al final le lamió los labios del joven y volvió a sonreír al Yuuri estático en la orilla.
 — ¿No me quieres Yuuri?— le dedicaba una mirada llena de lujuria y deseo…
          Trago profundo. Wolfram lucia increíble, cualquiera desearía estar con él, en una situación así. ¡¿Cómo lo llamaba?! ¡LO DESEABA! Quería ver a Wolfram debajo de él. Quería verlo jadear su nombre…
 —Te estamos esperando… tú, yo y Wolfram. Solos los tres. — le indicaba su mano, intentándolo convencer.
          Era un paso importante  aquel,  él cuál iba a dar. Pero él era un joven decente, nunca aceptaría algo así, pero también Wolfram lucia tan… tan apetecible que no podía resistirse…
 Lo miró y el joven le dedico una dulce mirada, la sonrisa que apareció en esos labios lo convenció por completo. Sin pensarlo se tiró al agua y agarró de los brazos a Wolfram, uniendo sus bocas.
“— Lo necesitaba—” se dijo a sí mismo. Quería tocar tanto esos labios en la vida real, pero le faltaba valor para hacerlo, además todos intentarían meterse en su vida luego que aclara todo con Wolfram.
 —Yuuri…Ah— se separó y miró a los dos Yuuri, quienes lo observaban expectantes. —Aquí me tienes…
 —Lo sabemos. — los dos jóvenes se abalanzaron sobre el rubio y comenzaron a darle caricias suaves y duraderas. Mientras uno besaba el cuello, el otro bajaba por el pecho besando y dejando notorias marcas rojas.
 —Ah…Yuuri…Ah— exhalaba.
          Su boca atrapo una de las tetillas y la hundió en su cavidad, empapándola de saliva; su lengua comenzó a repasar por el contorno, intentando colocarla rápidamente dura. Impulsivamente la mordió:
 — ¡Ah!— gritó. — eso dolió, ten cuida...ahh.
 — ¿Te gusta? Sé qué te agrada…— sus manos tocaron el contorno. Paseando sus dedos entre las costillas y luego bajando por la cintura, acariciando cada trozo que componía a su Wolfram irreal.
          Sabía que era un sueño. A estas alturas podía caer en la tentación y devorar por completo a su prometido, algo que nunca haría en la vida real.
          Sabía que muy profundo en su inconsciente amaba a ese ángel rubio, pero no quería aceptarlo. Eran hombres y ese era el primer y más grande obstáculo, ¿Qué dirían las personas al enterase que estaba con un hombre? Ni él podía imaginárselo. Y aunque Wolfram era una completa belleza, no podía aceptarlo tan fácilmente… ¿Por qué dependía de las opiniones de los demás?
          Separó su boca de la tetilla, pasando juguetonamente su lengua, haciendo qué una descarga eléctrica recorriese a Wolfram.
 — ¡Ahhh…Ngh…!
          El otro Yuuri besaba los hombros, mientras que con su otra mano contorneaba las nalgas, masajeándolas suave y desenfrenadamente. Sonreía ante los movimientos involuntarios que realizaba Wolfram, la forma desesperada que buscaba más contacto.
          Se separo por completo del rubio y se levantó, se dirigió a su rostro, mordiendo aquellos labios, que pedían más. Mordió el labio inferior y entro furtivamente en la cavidad, paso su lengua entre los dientes y luego busco la del joven que intentaba dominarlo. Sus manos expertamente y ya sabiendo lo que tenía que hacer, bajaron por la ingle y rozaron atrevidamente los testículos.
 — ¿Qué haces?— jadeaba entre boca y boca.
          El otro Yuuri, no quería quedarse atrás y metió su mano al agua, rozando la hendidura entre las nalgas, hundiendo su mano y a la vez que descendía un dedo toco el agujero, haciendo que Wolfram se retorciera incomodo y excitado a la vez.
 —¡Paren...Ahhh...! — les rogaba aún capturado entre ambos cuerpos calientes y desesperados.
          No quería escuchar a su rubio; Intentaban seguir hasta hacerlo gritar y jadear. ¿Por qué Wolfram era tan endemoniadamente excitante? Y tocaban, casi como si conociese tan bien ese cuerpo. Y aunque Wolfram intentaba detenerlo, ellos no lo hacían, sabían que el joven quería más. Su rostro y cuerpo se lo estaban demostrando al moverse tan sensualmente.
          El Yuuri de atrás de improviso rozo algo duro y exuberante entre sus nalgas. Se asusto, pero confiaba en que no haría nada, sólo rozarse en él. Mientras el Yuuri de adelante comenzó a frotar sus miembros.
  Cerrando los ojos y sintiéndose bien, al sentir a Wolfram… No había nada más…
          ¿Por qué no se detenía?
          ¿Por qué no despertaba?
          ¿Amaba a Wolfram? ¿Era así?
          Wolfram, cómo le fascinaba verlo sucumbir ante su persona, aunque estuviera compartiéndolo con su propio “yo”. Nada importaba…nada…sólo ellos y ese mundo irreal que se había vuelto su mundo onírico…
—Estás… Listo… ahh…— murmuró en el oído de su víctima…
 — ¿Para qué?— su respuesta a lo que decía Yuuri, lo tomo por sorpresa a éste último. ¿Cómo Wolfram podía ser tan lindo?
          Se sonrojo y rió, separándose y tomándolo de la cintura levantando al rubio:
 —¡¡¡ Yuuri!!!
 — ¡Wolfram te amo! Eres lo más lindo. —lo levantaba, saltando en el agua. El otro Yuuri desapareció, quedando sólo ellos.
          Su pie choco con una piedra y cayó sobre el rubio al agua. Cuando salieron agitados y botando agua rieron juntos. Era tan agradable el estar con Wolfram a su lado, tanto que a veces le daba miedo salir lastimado.
          Wolfram se quedó quieto y sonrío:
 —Yo también, Yuuri…
 — ¿Wolfram?— le pregunto al verlo desaparecer del lago, abandonándolo.

***

          Regresaban cansados. Había sido un duro entrenamiento, no entendían las energías de su capitán. No había perdido ni una vez y seguía más adelante que ellos con una fortaleza ejemplar.
          Se encontraba contento, toda la frustración había sido eliminada aquella mañana. No se preocuparía tanto por su sueño. Los sueños a veces muestran lo que uno quiere ver; y si él quisiera hacer esa “cosas” con su prometido, lo haría… eso era normal. No había porque alarmarse ni nada parecido. Pero quizás Yuuri no lo quería. Nunca le ha dicho que lo ama, siempre sale con que son amigos y da  por terminado el tema. Bueno aún no perdía las esperanzas, tarde o temprano Yuuri se daría cuenta de su amor por él. Con entusiasmo su caballo corrió a toda marcha al castillo Pacto de  Sangre.
          Llego a la entrada y se bajo con elegancia y se metió por el pasillo, hasta encontrase con la puerta del comedor. La abrió sorprendiéndose al ver que nadie se encontraba. Llegarían pronto, con un deje de soledad busco su asiento y se quedo esperando a que le sirvieran.
          La sirvienta entro apresurada y se detuvo casi frente de Wolfram:
 —Excelencia, la señorita Greta no responde…
 — ¿Qué?— se levantó, saliendo apresurado. Greta se estaba comportando extraño, desde hace unos días y está era la primera vez que no llegaba a desayunar con él.
          Tocó la puerta de la habitación de su hija, esperando a que le respondiera, pero nada ocurrió y volvió a tocar, una y otra vez:
 — ¡Greta! ¿Estás bien?— llamó.
 — ¿Wolfram?— la voz de la niña se escucho baja y cansada.
 —Sí. ¿Me dejas entrar?
 —m…— se sintió la puerta abrirse, dejando ver a la niña. Wolfram entró de inmediato colocándose de cuclillas e inesperadamente fue abrazado por la niña, que comenzó a llorar:
 — ¿Qué ocurre, Greta?— le daba palmaditas intentándola calmar.
 —Wolfram. — repetía su nombre.
 —Greta. — la separó y coloco su mano en la frente de su hija, ardía. Greta tenía mucha fiebre.
          Con cuidado la tomo en brazos y se dirigió a la cama de la niña, la introdujo en las sábanas y la arropo. Iba a ir a buscar a Gisela, pero:
 —No te vayas, Wolfram. — agarró la mano de su padre.
 —No lo haré. Greta. — se acercó a ella y se quedo un poco más.
          Era extraño, que llorara con tanta fiebre, pero de seguro Gisela la podía curar.
 —Yuuri…— pronuncio la pequeña.





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