lunes, 14 de noviembre de 2011

Tú eres mi amor




Estado: Términado
Categoría: Songfic, romance., one-shot.
Resumen: Soubi en espera que Ritsuka muestre una señal de querer verlo, se mantiene pintando. Ritsuka vaga por las calles, en busca de un refugió. Todo se envuelve, mientras la nieve se deja caer descalza en la ciudad. Junto a la suave melodía de está hermosa canción. 

Pueden leerla en: Amor yaoi 
Descargalo: aquí
La canción pueden escucharla: aquí

Extracto

La nieve caía y descendía; tocaba y se esparramaba en la
cuidad, pero el calor de esa habitación no iba a ser robada tan
fácilmente, ya que…esas dos almas se habían encontrado.

Opinión: cuando la escribí, no recuerdo en que estaba pensando y sólo salió lo que está escrito, espero que les guste, porque a mí me gusto, aunque encontre que no era perfecta ni menos merecía mucho reconocimiento, pero es una bonita historia corta que no dice mucho; sólo nos da a entender que a veces hay alguien con quién se puede contar. Y sí la escuchan con la canción, les llegará al alma. Así que los dejo invitados a leer el fic y disfruénlo.



Tú eres mi amor

Por Suou


El viento soplaba en la oscuridad de la noche, tarareaba una canción indescifrable…la estiraba y la esparcía en el espacio. Era helada y calmada…
Miro su reloj y dio una leve sacudida a su largo cabello, mientras tomaba el pincel para seguir pintando; las pinceladas recorrían la tela, bailaban al compás de esa mano que indicaba los trazos a seguir.


“Bésame suavemente, yo duermo en silencio”


Caminaba aferrándose a sus brazos, tenía uno que otro rasguño; llevaba una polera delgada, al igual que sus pantalones. Y el frió no lo ayudaba en lo más mínimo. El viento gélido, viajó por su pequeño cuerpo, al igual que unas suaves lágrimas, que caían por sus mejillas, manchándolas de gotas que no valían la pena.
Y se dejó caer, como el tiempo que no pide permiso; blanca y lenta, descendía…la nieve



“todo en hielo y nieve”



Sus parpados se cerraban y se abrían cansados y apesumbrados. Sentía su cuerpo un poco extraño, posiblemente por la falta de sueño y todo se oprimía.
Hace unos días que no veía a Ritsuka. Quizás y muy probablemente estaba ocupado o no lo quería ver…Ritsuka…sus cabellos negros, que bañan su cabeza, que se esparcen en armonía…sus dulces ojos que expresaban tanto, como lo ocultan todo.
Ritsuka, y cerró sus ojos…y pensó.



“en mis sueños, llamó tú nombre”


Expelió un aliento tibio y helado. Subía las escaleras, temblando y sintiéndose un poco mal. La vergüenza lo estaba consumiendo. Se paró en frente y tocó la puerta…
Unos segundos y un nuevo golpe que quebró la atmósfera de silencio.
 Y lo vio, ahí, junto a la puerta; observándolo, e intentó mover su boca.


“Tú eres mi amor”


—Soubi—le dijo con su rostro gacho; su cabello le cubría el rostro, no quería mostrarle su fragilidad. — ¿Puedo entrar?—le preguntó, con su voz a punto de quebrarse.
Claro…—y le abrió la puerta.
  El niño entró. Avanzo con parsinomia y se sentó en la cama:
—Ritsuka ¿Qué sucede?
—Nada, sólo…—su voz ya no salió.
Sintió una helada y suave mano en su rostro. Su rostro fue levantado, su visión quedó expuesta.



“En tus ojos, voy en busca de mi memoria”


— ¿Qué ocurrió, Ritsuka?
—Nada… Soubi. —le quitó las manos y se alejó un poco.
—Ritsuka…—intentó acercarse, pero el pelinegro no lo dejo.
Se estaba molestando, quizás no debió de venir, buscaría un refugio en otro lugar.


“Perdido en la lluvia, sigo buscándote”


         Al ver la acción que realizó el menor, lo tomo de los brazos y se fijo en el chico, mientras esté bajaba su rostro lo más que podía.
—Ritsuka— le levantó la cara. El chico tenía los ojos rojos, las marcas en esa piel era notoria. Y lo abrazo.
Lo sostuvo entre sus brazos. Lo rodeo en su calor…



“Mantengo  firme una y otra vez el juramento”


—Ritsuka, no te preocupes…yo estoy aquí— y lo aferró más en su pecho. El chico, sólo lloró, se dejó de reprimir. La tristeza lo invadió. Y rodeo al mayor con sus brazos…sentía rabia.



“Que nunca nos separaremos”


La nieve se iba ya posesionando de las calles y casas, y todos los lugares por los cuales se pudiera posar. La temperatura caía a grandes zancadas.



“Sí tu pudieras tocar mis plumas suavemente.
Te daría mi amor”


Soubi se paró y fue a buscar el botiquín, una vez que lo encontró, volvió donde el menor:
—Gracias —le dijo mientras el mayor ponía vendas en las heridas un poco más graves. Le pasó su mano por esa negra mata de pelo.


“En la oscuridad de la noche”

Lo dejó bajo las mantas y siguió con su trabajo; daba pincelada tras pincelada. Mientras que poco a poco, el menor se quedaba dormido, en aquella mullida cama. El sonido del pincel acariciando la tela, lo transportaba al mundo de los sueños.
         Y sintió un calor diferente que el de su hogar, quizás era porque Soubi se encontraba allí…junto a él.

“Salimos al mar”


Mientras terminaba de pintar; cada cierto tiempo giraba un poco, para observarlo. Ahora que lo tenía al frente, tenía y sentía miedo de que todo aquello fuera un sueño, un cruel espejismo de su desesperada mente.


“Para encontrarte.
 Para encontrarte”



Y no lo soportó más. Se levantó, dejo su trabajo apunto de terminar; aquellas mariposas que silban en el aire, junto a las hierbas que las intenta devorar, perdiéndose así en el tiempo.



“Ahora sí me amas, atrévete”


Camino a su cama, vio al menor dormir, aferrarse a las colchas casi con fuerza. Descendió con lentitud y le acarició el rostro; la piel era suave, tan inocente y sus manos tenían la suerte de poder apreciarla; su pelo tan negro, como la noche y tan suave, como está. Y acercó su rostro al otro.


“Bésame suavemente, yo duermo con pena”



Estuvó a punto de rozar esos labios, pero el menor se giro. Soubi se paro y fue al baño, donde se lavó la cara y decidió que él también debía de dormir.
         Volvió y se saco el poleron que llevaba y se quedo sólo con una polera, también se saco los lentes y se acostó a un costado del niño:
—Buenas noches, Ritsuka…. — le beso la frente.



“Para ver el mañana”



—Buenas noches, Soubi. —le respondió, abrazándolo y acercándose al mayor y esté también lo rodeo… ese niño, su único dueño, él único que realmente lo ha amado…



“En mis sueños, llamo tu nombre”



La nieve caía y descendía; tocaba y se esparramaba en la cuidad, pero el calor de esa habitación no iba a ser robada tan fácilmente, ya que…esas dos almas se habían encontrado.



“Tú eres mi amor”



         Rodeados el uno  del otro; la mañana llegaría y en sus sueños se encontrarían, porque ya…eran uno.


Mi amor


                                               Fin.

No hay comentarios:

Publicar un comentario